El Grupo Social CESAP realizó un taller de formación para la atención alimentaria y nutricional de niños, a través del programa “Acompañando en la Esperanza”, en comedores comunitarios  

La desnutrición es un tema que nos afecta a todos, en especial cuando las cifras del informe “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2018” realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Unicef y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) señaló que Venezuela registró el índice más alta en este aspecto.

Además, el estudio denunció que entre los años 2014 y 2017, seiscientas mil personas se mantuvieron mal nutridas y muchas murieron por la falta de alimentos.

En vista de esta abrumadora realidad, el Grupo Social CESAP realizó el Taller de Formación para la Atención Alimentaria y Nutricional de Niños, Niñas, Adolescentes, Embarazadas y Mujeres Lactantes dirigido a los coordinadores, monitores y cocineras que trabajan en las vicarías y centros comunitarios llevando a cabo el programa “Acompañando en la Esperanza”.

Al respecto, la nutricionista del Grupo Social CESAP, Deysi Martínez, explicó que el taller comenzó con un tema fundamental que los coordinadores y monitores de los centros de atención comunitaria deben conocer: “La ventana de oportunidades que tiene un niño, en los primeros 1000 días de vida”.

Martínez especificó que esos mil días representan la etapa más crítica en la vida de un ser humano, porque es cuando se desarrolla el cerebro y las funciones psicomotoras. Si por alguna razón, el niño se priva de una alimentación adecuada va a tener un peso bajo con relación a su estatura, su desarrollo será retardado y no prosperará el crecimiento en su talla.

“Si el ser humano no tiene una alimentación adecuada, desde la pre-concepción y hasta los 59 meses o los mil días de vida, va a ser difícil que esa persona tenga un crecimiento normal y una capacidad intelectual alta. Por el contrario, tendrá retardo al crecer y será bajo de paso para su estatura. Es por ello, que la ventana de oportunidades, es el momento preciso para prevenir los efectos de la mal nutrición”, recalcó Deisy Martínez.

Signos y Síntomas de Desnutrición

Otro aspecto que los monitores y coordinadores del programa “Acompañando en la Esperanza” deben conocer es cómo identificar a un niño desnutrido dentro del grupo. Para ello, tienen que saber que hay dos tipos de desnutrición: aguda y crónica.

En ese sentido, la nutricionista Deysi Martínez dijo que la desnutrición aguda es cuando un niño tiene un peso bajo para su estatura. En el caso de la desnutrición crónica los infantes tienen una talla baja para su edad.

Además, la desnutrición aguda puede causar una muerte rápida. Por ejemplo, si el niño deja de comer unas semanas, tiene una infección, vómitos y diarrea, seguro baja de paso y adicional al cuadro que presenta, puede fallecer.

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Sin embargo, de la desnutrición aguda el infante se puede recuperar en un mes con una buena alimentación, con hábitos de higiene adecuados y con un consumo de agua potable permanente. Con respecto, al cuadro crónico también puede ser fatal, pero evoluciona más lento. Es un daño irreversible y la persona se quedará bajo ese estado para siempre.

Martínez acotó que, para poder identificar la desnutrición aguda y crónica en un niño, se les suministró a los monitores y coordinadores de los comedores populares, una lista de síntomas y signos. Por ejemplo: niños que siempre están como dormidos y lentos al caminar, desganados y presentan decoloración en el cabello.

Además, los infantes tienen las uñas quebradizas, hinchazón en los pies, parpados y manos, muchos de los afectados a pesar de tener entre 12 y 17 años, parece que tienen 6 o 12 años.

Medición de talla y estatura

Es importante resaltar que otra variable con la que se identifica el estado nutricional del niño es la medición de talla y peso. De esta manera, los responsables del programa podrán saber si el infante está obeso, si tiene un peso adecuado para su estatura o si tiene desnutrición moderada o severa.

Destacó la nutricionista que, en el caso de la talla, puede ser que el niño tenga un peso adecuado para su estatura, pero la estatura es inadecuada para la edad. Por lo tanto, padece de desnutrición crónica.

En este proyecto se realizarán 4 jornadas de medición de peso y talla. “Una inicial en la cual se diagnosticarán a todos los beneficiarios del comedor. Luego, cada dos meses se repetirá el proceso. Es posible que haya niños con desnutrición aguda en el grupo. En ese caso, la medición se hará de manera semanal para observar la evolución de su peso. Sino tiene mejoría hay que remitirlo a un centro médico, para que sea tratado por un especialista”.

El programa de atención nutricional de niños “Acompañando en la Esperanza” tendrá una duración de 8 meses, en ocho centros comunitarios ubicados en Carapita, El Valle, Petare y Valencia. “Se determinará la recuperación nutricional de los beneficiarios y se evaluará la incorporación de nuevos integrantes, de ser necesario”, expresó Martínez.  

 

Buenas prácticas de higiene

La nutricionista del Grupo Social CESAP, Deysi Martínez, dijo que adicional a la importancia de conocer e identificar los tipos y signos de la desnutrición, están las buenas prácticas de higiene en el hogar y en el comedor del centro comunitario, haciendo énfasis en el lavado de las manos.

“Hay varios momentos en los cuales es importante lavarse las manos. Luego de ir al baño, después de cambiar un pañal y antes de manipular los alimentos. Hay que recalcar que, con el simple hecho de asearlas con agua y jabón, se puede prevenir una muerte o una enfermedad”, dijo Martínez.

Añadió que una persona que vaya al baño a realizar sus necesidades fisiológicas y esté infectado con una bacteria o un virus puede contaminar, por ejemplo, las hortalizas con las que se hará una ensalada. Por consiguiente, enfermar a los niños beneficiaros del programa.

En los comedores de los centros comunitarios, es de suma importancia tener siempre presente estas herramientas. Desde cómo manipular los alimentos, la limpieza y qué tipos de utensilios se deben utilizar y la vestimenta que se debe tener.

Destacó la nutricionista, que de la óptima implementación de estas herramientas en el programa “Acompañando en la Esperanza” dependerá el balance nutricional del menú que comen los niños y su pronta recuperación.

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