ARMANDO JANSSENS, INOLVIDABLE

Pbro Armando Janssens, el sacerdote belga comprometido con la Acción Popular en Venezuela, partió de este plano terrenal el 30 de diciembre del año 2018, después de vivir una vida fructífera llena de realizaciones personales, pastorales e institucionales, El Grupo Social CESAP, indudablemente su obra más preciada, se enorgullece de publicar su biografía con el propósito que su ingenio y sabiduría siga iluminando el camino de la sociedad civil organizada de Venezuela.

Armando siempre prefirió la acción antes que la disertación, lo colectivo a lo individual, la libertad antes que la dominación, la modernidad a la tradición, la autonomía antes que la sujeción, prefirió la participación y no la inercia, el emprendimiento antes que el populismo, lo civil a lo militar y, definitivamente, prefirió siempre la cooperación que la confrontación.

Armando se conectaba más con la celebración que con la solemnidad, con el reconocimiento más que con la crítica, prefirió confiar que sospechar, atreverse antes que titubear, practicaba la generosidad y no la mezquindad, prefirió la ingenuidad al cinismo, el acompañamiento más que la ayuda, pensar en grande, abrir en vez de cerrar y, definitivamente, siempre optó por la esperanza en vez del desaliento; y no porque no hubiera suficientes razones para la pena y el sufrimiento.

Le importaba la estética porque nos mostró una y otra vez que no está reñida con la austeridad. “Las instalaciones que construiremos para servir a los sectores populares deben ser hermosas”. Esto que pareciera una trivialidad ha resultado ser sustantivo, porque como nos enseñaron Mario y Ana Kaplún hace varias lunas, el fondo y la forma son igualmente relevantes; la belleza importa para servir mejor porque es una forma de mostrar respeto y reconocimiento a quienes servimos, esa percepción de la vida es impronta de Armando y hoy es sello CESAP.

Armando fue un hombre muy humano, espiritual, realista y a la vez soñador, era valiente, que no es lo mismo que envalentonado, lograba despejar los nubarrones propios de las incertidumbres con un tenue soplido y sin aspavientos, del mismo modo que los indígenas waraos espantan las nubes de lluvia. Una de sus mejores enseñanzas es la de enfrentar las adversidades sin drama, sin miedo, porque confiamos que siempre saldremos adelante por más oscuro que parezca el horizonte. El legado de Armando nos confiere la certidumbre de que juntos llegaremos a salvo al final del camino.  

Con esa misma valentía enfrentó su propia muerte. “He sido un hombre feliz, he hecho un buen trabajo, lo que hemos creado funciona, ya es suficiente, estoy cansado, me quiero morir”. Sus doctores se preocupaban porque no lo habían visto entregado de esa forma y sugerían traer a algún psiquiatra, pero era una resolución profunda a la cual sentía que tenía derecho. 

Armando se fue y en esa despedida encontró una nueva forma de libertad. Eso de cambiar el gusto que le producía apretar el acelerador por la Cota Mil, por la fragilidad de una silla de ruedas, por más ergonómica que fuera, no era lo suyo. Un hombre que estuvo conectado siempre con una particular energía creadora se negó a aceptar con resignación los imperativos de la biología. Cambiar el trabajo en la oficina por las vistas al médico no era una opción para él, así que dispuso con prolijidad y resolución los más mínimos detalles para su despedida. Armando…organizado y previsivo hasta el final.    

No hay duda que subió derechito al cielo, seguramente sin ser detenido por ninguna alcabala, vino a este mundo y a este país, que lo hizo muy suyo, a hacer el bien. Por si hubiere algún tropiezo en esa ascensión celestial le regalamos una hermosa ceremonia de despedida, presidida por el difunto Cardenal Jorge Urosa Savino, Monseñor Jose Angel Divason y su compatriota y amigo entrañable, el Padre Alberto Gruson; esa misa exequial en su honor estuvo acompañada por una docena de sacerdotes amigos y 25 Vicarias provenientes de los barrios más apartados de la Gran Caracas. Y, desde luego, estaba toda su gente del Grupo Social CESAP a nivel nacional, encabezados por su gran amigo, compatriota y hermano, cofundador de CESAP y  de Pozo de Rosas, Patricio Pauwels, con la Junta Directiva en pleno; su gente querida del 23 de Enero -donde ejerció de Párroco por más de 50 años- y de tantas organizaciones y movimientos sociales, partidos políticos y empresas, periodistas y académicos. Se juntaron muchos afectos en verdadera comunión para agradecer la vida, la inspiración, la bondad y la sabiduría que

“Armando descansa en paz, no nos pierdas de vista, sigue iluminando el camino para todos”.

Diana Vegas

Presidenta del Grupo Social CESAP

Para visualizar la biografía dale click aquí: BIOGRAFIA ARMANDO JANSSENS

 

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