En un comunicado emitido por la Conferencia Episcopal Venezolana, la Iglesia Católica condenó los hechos de violación de Derechos Humanos en Venezuela, como “la desaparición forzada, la tortura, los tratos crueles, inhumanos o degradantes, excesos policiales perpetrados con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo personal” y exige al Estado venezolano el cese del patrón de violencia en el país.

La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana,  mediante un comunicado emitido este jueves 4 de julio, titulado: “Todo el que aborrece a su hermano es un homicida”, condenó el sometimiento, la vejación y el dolor causado al  capitán de corbeta de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Rafael Acosta Arévalo, muerto por causa de las torturas de sus captores, así como el ataque a quemarropa contra el joven tachirense, Rufo Chacón Parada, quien perdiera la vista de ambos ojos a causa de disparos de perdigones realizados por las fuerzas policiales mientras manifestaba por la falta de gas doméstico.

En el texto, la Iglesia Católica venezolana señala que “el Estado Venezolano es responsable. No consentiremos la manipulación, el disimulo y la atenuación de estos graves hechos. Es nuestro compromiso como Iglesia, que ve en el rostro sufriente de los familiares y de las víctimas el dolor de nuestro Señor Jesucristo. Estas dos víctimas hoy representan los gritos de muchos otros ciudadanos que han sido sometidos a iguales patrones y sus casos han sido invisibilizados”.

Leer Comunicado completo

Dice el escrito de la CEV, que “la desaparición forzada, la tortura, los tratos crueles, inhumanos o degradantes, excesos policiales perpetrados con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo personal (…) son prácticas instaladas en los órganos militares y policiales, y están ocurriendo permanentemente, como un secreto a voces que nos clama en la conciencia”.

Ante los hechos expuestos en el texto, la Comisión de Justicia y Paz exhorta:

  1. A la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos a exigir al Estado venezolano el cese del patrón de violaciones a los derechos humanos en el país.
  2. A todos los familiares y grupos de Derechos Humanos a no desfallecer en el instrumento de la denuncia que parece ser hoy no tan asertivo ante un Estado de alta impunidad.
  3. A los familiares les acompañamos con nuestra oración al Señor, por mediación de Nuestra Señora de Coromoto, para que cese la represión y reine la justicia, la misericordia y la paz que tanto anhelamos los venezolanos.

Es justicia, en Caracas a los 4 días del mes de Julio de 2019

+ Monseñor Roberto Lückert/Arzobispo Emérito de Coro Presidente de la Comisión de Justicia y Paz

Pbro. Saúl Ron Braasch/Vicario General de la Comisión de Justicia y Paz

 

facebook
twitter