
En las profundidades del Delta Amacuro, donde la existencia transcurre en torno al río Orinoco, el Grupo Social CESAP y la Asociación Civil El Paragüero, con el valioso respaldo del Fondo Humanitario de Venezuela, han tejido una intervención humanitaria integral que está redefiniendo el futuro de las comunidades warao de Sacupana, Remance de Sacupana y Tres Caños.
El Proyecto Vida en el Delta es vista por la comunidad como una fuente transformadora de continuidad pedagógica, salud comunitaria y dignidad humana.
Educación con dignidad: Del tradicional Janoko al Nobotomo teribunoko
Históricamente, la crecida estacional del río representaba una fractura dolorosa para la niñez warao.
“Año tras año, cuando el río crece, veíamos con dolor cómo los niños perdían meses enteros de clases porque los salones quedaban bajo el agua”, relata la profesora Oriana Malavé, docente de primero y segundo grado.

Los alumnos debían recibir clases sentados directamente sobre el piso, en condiciones sumamente vulnerables que atentaban contra su derecho fundamental al estudio.
Para solventar esta barrera estructural, el componente educativo de Vida en el Delta impulsó la creación de espacios alternativos de aprendizaje a través de amplias asambleas comunitarias donde participaron directores, maestros, obreros, padres y vecinos.
Este proceso marcó una transición conceptual fundamental explicada por Eudo Torres, enlace warao del proyecto por parte del Grupo Social CESAP: el paso del Janoko (la casa tradicional familiar warao sin paredes) al Nobotomo a teribunoko (el espacio institucional y comunitario donde estudian los niños).
Como explicó Eudo Torres, la casa “Nobotomo a teribunoko”, es una estructura de madera con un diseño que combina el diseño tradicional de una casa warao combinada con la incorporación de paredes y divisiones de madera muy bonita, cómoda, equipada con mesas-bancos y con una ambientación pedagógica especialmente adaptada al contexto e identidad cultural del pueblo warao.
«Esta construcción nos sirve para enseñar, para ayudar, y nos devuelve la dignidad pedagógica, nos permite educar sin interrupciones del calendario escolar y nos hace mantener nuestra cultura warao.» — Prof. Oriana Malavé
En Warao un niño de 7 años dijo:
«Maestro: Katukakore Oko atae escuela mite, atae teribukitane naokore ine tamatika teribukitane obonoya».
(Maestro, ¿cuándo vamos a volver a la escuela?, yo quiero estudiar, pero aquí).
Tejiendo redes: Educación integrada con WASH, Salud y Protección
El éxito indiscutible del Proyecto Vida en el Delta radica en la intersectorialidad. El componente educativo se cruzó transversalmente con Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) y Protección. Los nuevos espacios educativos fueron dotados con módulos de baños, puntos de lavado de manos y áreas de mantenimiento.
Por su parte, profesora Emilitza Boada, compartió su experiencia durante la entrega de los kits de higiene personal y herramientas escolares:
“Como docente y parte activa del equipo CESAP, me complace ver la alegría y el agradecimiento en los rostros de los niños al recibir sus herramientas de cuidado personal. Estos kits motivan a los niños, niñas y adolescentes a asistir a clases y dignifican su día a día. Como educadora, esto me permite contribuir directamente a la educación integral, fomentando hábitos saludables que mejoran la calidad de vida tanto de los NNA como de nosotros los docentes, al convivir en un entorno escolar más sano y seguro”.
Asimismo, los docentes se prepararon rigurosamente en la identificación y prevención de riesgos de protección, el manejo de rutas de denuncia ante vulneraciones de derechos de niños, niñas y adolescentes (NNA), y en primeros auxilios psicológicos y contención emocional.
Un momento clave fue la atención a la deserción escolar.
Tras sostener reuniones exhaustivas con representantes y menores desescolarizados, la profesora Emilitza Boada, promotora pedagógica, destacó:
“Me veo como un puente de apoyo fundamental para sensibilizar a la familia, romper las barreras que los alejan de las aulas y brindarles el acompañamiento necesario para reintegrarlos al proceso de estudio, asegurando su derecho a un futuro mejor”.
Cabe destacar que el proyecto ha logrado superar sus metas iniciales en educación, alcanzando a 490 niños (superando la meta de 352 NNA) y logrando la reinserción efectiva de 18 adolescentes en las aulas.
Además, se ha puesto un fuerte acento en la preservación de la lengua warao y su cosmovisión mediante actividades de refuerzo en lectura y escritura, preparando además a los niños para entrevistar a los caciques (Aidamos) y profundizar en sus raíces ancestrales.
Agua segura que significa vida y salud comunitaria
Desde el componente de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH), el proyecto ha superado con creces las expectativas al impactar a 1.274 personas (NNA y adultos), rebasando la meta inicial de 1.000 beneficiarios.
La instalación de sistemas de agua potable ha transformado radicalmente los indicadores sanitarios del caño.
«Para la comunidad tomar agua segura significa tener vida. El año pasado entre enero y marzo, nos reportaron ocho muertes de niños por causa de diarrea debido a que ellos consumían el agua directa del río y desde que se instalaron los sistemas de agua potable, solo se han reportado dos muertes.» — Diana Moreno, Coordinadora del Proyecto (CESAP)
En el ámbito de la salud, el proyecto ha brindado 934 atenciones médicas a través de seis jornadas integrales (superando la meta inicial de 450 a 650 personas).
Estas jornadas se han coordinado estrechamente con la Autoridad Única de Salud, incorporando vacunadores, especialistas en epidemiología para despistaje de tuberculosis, y fortaleciendo a los Agentes Comunitarios de Promoción de la Salud (ACAP), quienes sirven de enlace directo entre los médicos y las familias para la prestación de primeros auxilios y la correcta dosificación de medicamentos ambulatorios.
Respuesta oportuna ante emergencias y resiliencia futura
Ante las recientes emergencias generadas por el doble sismo y las crecidas extraordinarias del río Orinoco, el proyecto amplió su cobertura para socorrer a unas 28 a 30 familias en situación de movilidad en el estado Delta Amacuro.
Esta atención integral incluye canastas alimentarias, filtros y pastillas potabilizadoras, kits de higiene familiar y menstrual, y acompañamiento en la recuperación de documentación y derivación a centros de salud.
El impacto del proyecto sigue latente en cada comunidad, consolidando un modelo de autogestión y resiliencia donde los propios habitantes son artífices de su desarrollo. Como bien resume la premisa fundamental impulsada por la coordinación:
«PORQUE CADA NIÑO Y NIÑA TIENE DERECHO A VIVIR, TIENE DERECHO A UNA EDUCACIÓN DIGNA Y DERECHO A APRENDER SUS DEBERES EN UN ESPACIO BONITO Y DIGNO.» — Diana Moreno
SOBRE EL GRUPO SOCIAL CESAP
A lo largo de 52 años, el Grupo Social Cesap ha acompañado a Venezuela con sus proyectos de Formación, Incidencia y Protección. Vida en el Delta II es la continuación del exitoso proyecto Vida en el Delta, que se ejecutó en 2025; y como este, se realiza en colaboración con nuestra asociada, la A.C. El Paragüero, y con financiamiento del Fondo Humanitario de Venezuela, administrado por OCHA Venezuela.
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