II encuentro del Programa Acompañando en la Esperanza

Por segunda vez en lo que va del año 2019, el grupo de religiosas, religiosos y laicos comprometidos que atienden los comedores comunitarios de Caracas, La Guaira y Miranda, se reunieron en la sede del Grupo Social CESAP, para analizar avances, aciertos y retos del Programa Acompañando en la Esperanza.

Este tipo de encuentro es un espacio de retroalimentación, de crecimiento, donde los asistentes pudieron exponer sus inquietudes en torno a las dificultades  que van encontrando en el servicio del comedor y no solo en la parte nutricional sino también en el aspecto psicoafectiva que es fundamental. Se busca tener una visión más amplia de los alcances del programa, además de abrir espacios de formación para que los asistentes puedan replicar dichos conocimientos en sus diferentes lugares de acción.

Diana Vegas, Presidenta del Grupo Social CESAP, comentó que esta iniciativa comenzó en el 2016 cuando varias vicarías se acercaron al padre Armando Janssens (+), cofundador de nuestra organización, para informar que se verían obligados a cerrar sus comedores, debido a la crisis que ya se empezaba a sentir en el país.  “En ese momento decidimos organizarnos desde CESAP para poder apoyar estas iniciativas para que, al menos 20 de esas vicarías, que son las pioneras, no cerraran. Y desde entonces, hemos recorrido un largo trayecto. En este momento estamos apoyando a 52 vicarías en 8 estados del país y poco a poco vamos creciendo más y más”.

Sin embargo, al igual que aumentaba la crisis, aumentaban las necesidades, no solo de un plato de comida diario, sino también de atención psicosocial y de capacitación.

“Nos fuimos dando cuenta que necesitamos más formación para abordar no solo el tema de alimentación sino también el trabajo con los padres de esos niños que acuden a los comedores. Muchas  veces la desnutrición nos habla de un problema mayor en el seno familiar, que también tiene que ver con problemas psicosociales, con los hábitos de higiene. Vimos que si no trabajamos esas otras dimensiones no estamos haciendo el trabajo completo sino a la mitad”, puntualizó la presidenta del Grupo.

Para atender esa otra mitad, se iincluyó la asistencia psicológica, tanto para los cuidadores como para los beneficiarios del programa. Esta vez, incorporando el apoyo de especialistas en el área.

En esta oportunidad, se abordó el tema “La sana convivencia familiar en situaciones de crisis”, a cargo del Lic. Ciro Muñoz, quien es miembro de Psicólogos sin Fronteras, organización que trabaja en alianza con CESAP en materia de apoyo psicoemocional.

 

Comunicación para el Desarrollo

Una de las necesidades que expresaron los integrantes de Acompañando en la Esperanza, fue la de obtener herramientas para una comunicación más efectiva y directa con los beneficiarios del programa.

Para satisfacer esta inquietud se contó con el apoyo del Lic. José Paulo de Araujo, representante de WASH-Unicef, (por sus siglas en inglés: Water, Sanitation and Hygiene).

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Con ejercicios y ejemplos sencillos y prácticos, este carismático comunicador brasileño, deleitó a la audiencia con su intervención. De forma lúdica explicó una manera de transmitir el mensaje al público objetivo.

“Lo primero que debemos tener claro es a quién nos vamos a dirigir, darle nombre a esa persona porque a todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre. Segundo, crear un vínculo de cercanía con la persona  a quien deseamos le llegue el mensaje, porque a un amigo cercano siempre lo vamos a escuchar y tomar en cuenta lo que nos diga; y tercero, predicar con la práctica, porque no es lo mismo decir que hay que lavarse las manos después de ir al baño, que demostrar que con la misma mano con que te limpias, con esa misma mano saludas, acaricias y llevas los alimentos a la boca ”, dijo el representante de Unicef de manera jocosa y con una representación impecable.

Para finalizar, José Paulo, hizo un llamado a la reflexión. Si bien es cierto que los Comedores Comunitarios que apoya Cesap atiende básicamente a una población infantil en pobreza extrema y a familias disfuncionales, también es cierto que “la gente no necesita recibir todo regalado, eso envilece a la persona. Lo digo por mi experiencia. Siempre que se da una cosa regalada, no se valora. Hay que preguntar a esa persona o grupo que recibe la ayuda, cómo puede colaborar en la solución de su problema. Pueden empezar con un huerto pequeño donde colaboren los niños y sus padres, organizar ferias o ventas solidarias de productos elaborados por los beneficiarios del programa y así, muchas otras ideas que surjan para aportar a la sostenibilidad de los comedores”.

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