Para este martes, 4F, se tiene prevista la visita de una delegación de la CIDH a Venezuela, a pesar de que fuera negada por el Gobierno de Nicolás Maduro. Víctimas de violación de sus derechos fundamentales, así como OSC que han trabajado en el registro verificado de casos, tendrían la oportunidad de conversar con dicha comisión.

El Museo del Prado, en España, recientemente inauguró una exposición donde invita a sus visitantes a subirse a la barca de Caronte para descender a las tinieblas del Hades. Es un recorrido imaginario que muestra a los moradores mitológicos del inframundo clásico, todos ellos castigados por haber desafiado a los dioses del Olimpo. Son imágenes de dolor, de resignación y de indefensión.

Mientras que en Venezuela, sin necesidad de dejarnos llevar por el pincel de un artista ni tener que  navegar por las putrefactas aguas del río Estigia, nos conseguimos con situaciones tanto o más dramáticas que las de Ticio, condenado a que un buitre le devorase el hígado por intentar violar a una amante de Zeus, en esta suerte de tragedia colectiva que es la emergencia humanitaria compleja.

El pueblo venezolano padece todo un drama nacional. Desde la tragedia que viven las familias cuyo salario no les alcanza para costear ni siquiera la mitad de la cesta básica, el de los niños que mueren en los hospitales por falta de insumos, el de los adultos mayores que ven pasar sus días sin siquiera la compañía de sus hijos, quienes decidieron buscar un futuro mejor fuera de las fronteras, o el de los más de 800 presos políticos, muchos encerrados y torturados sin clemencia, por desafiar la imposición de un pensamiento único.

¿Será por eso que el Gobierno de Nicolás Maduro impide el ingreso a la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a Venezuela, bajo el argumento de  que el país ya no pertenece a la Organización de Estados Americanos (OEA)?

“Es urgente visibilizar a nivel internacional la situación de Venezuela” – aseguró Rosa Elena Acevedo, activista y defensora de Derechos Humanos –  “Con este monitoreo en campo, se podría avanzar en procesos de lucha contra la impunidad, visibilizar y reivindicar a las víctimas de los abusos cometidos sobre todo por las fuerzas del Estado venezolano. Es una oportunidad para ser escuchadas, y posteriormente ser atendidas”.

Sin embargo, la impunidad galopa por estas calles cada día más ensangrentadas,  cada vez más desprovistas de justicia.

Acevedo, quien además es miembro del Observatorio Venezolano Frontera, Estado y Sociedad, recordó que la CIDH tiene como deber velar por la protección de los derechos de todas las personas, “más aún cuando son poblaciones, comunidades y grupos vulnerables, como en Venezuela, he ahí la principal razón por la cual debería tener libertad de ingreso, pero también es la razón por la cual el gobierno ha limitado su acceso”, indicó.

A su juicio, la decisión del Gobierno tiene una sola respuesta: “impedir toda acción que amenace visibilizar la recurrente violación de DDHH. Recientemente, el canciller Jorge Arreaza hacía público un comunicado donde supuestas ONG y movimientos sociales rechazaban la vista de la CIDH, como estrategia para validar su decisión. Las Organizaciones de DDHH con trayectoria en el país, exigimos que se permita el ingreso de la CIDH a Venezuela y que tengan libertad de misión, reuniones y contactos. En el estado Táchira, 10 Organizaciones de DDHH, solicitamos ante la Defensoría del pueblo, ejercer todas las acciones pertinentes para garantizar la presencia de la Comisión en Venezuela. No podemos ser indiferentes, el silencio es la principal barrera para mostrar la realidad y que ésta sea documentada.”

Para este martes, 4F, se espera la llegada de dicha comisión. Así lo afirmó Humberto Prado, designado por el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, como comisionado presidencial para los DDHH y Atención a las Víctimas, a través de su cuenta twitter @ComisionadoDDHH.

“Esta visita constituye para las víctimas la oportunidad de exponer directamente ante la delegación sus casos, informar cómo ocurrieron los hechos y del nivel de las investigaciones”,

Además, la delegación constataría “in loco” la persecución de diputados, independencia del Poder Judicial, libertad de expresión, funcionamiento de servicios públicos, la situación de los hospitales y el ecocidio en el Arco Minero del Orinoco.

En Venezuela hay sed de justicia y la sociedad civil organizada es instrumento clave para exigir que se cumplan los derechos ciudadanos y para hacer visible la vulneración de nuestros derechos fundamentales. Por ello, muchas OSC tienen registro y documentación verificada de esta tragedia y se espera que tengan la oportunidad de reunirse con los delegados de la CIDH que vengan al país.

A diferencia de la muestra que se exhibe en El Prado, donde se exponen las atrocidades producto de la venganza de los dioses y los personajes se someten pasivos al castigo de sus verdugos, en Venezuela hay un pueblo que se niega a ser oprimido y saca fuerzas de su dolor para hacerse escuchar y para reclamar sus derechos. Nos negamos a ser víctimas de una indefensión aprendida, producto de tantos años de sometimiento. Ante la opacidad de los organismos de justicia, apoyemos a las organizaciones que quieren romper el silencio y las cadenas de la injusticia.

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